Ante 20 mil fanáticos:
Se perdió el bonito!
Tiburones 4 – Leones 6
Dos nuevos jonrones no evitaron la derrota.
Por:Totrtuga Fuentes. tfuentes@tiburones.net
17/01/2010
Tres carreras en el primer ining, y tres más en el quinto, fue todo lo que necesitaron los Leones del Caracas para imponerse en el que pudiera considerarse el juego más importante de Tiburones de La Guaira en este round robin, el bonito, con pizarra de 6 carreras a 4 ante más de 20 mil fanáticos que llenaron las instalaciones del estadio Universitario.
Aunque la serie ante los rivales de la capital quedó igualada a dos triunfos y dos reveses por bando, el de este sábado era el partido que hubiera permitido a los escualos escalar hasta la segunda posición de la tabla del round robin, con prácticamente un pié en la serie final.
Con la derrota, sin embargo, Tiburones ahora depende de un triunfo de los Navegantes del Magallanes ante los Leones en el partido dominical, y dos derrotas de los escualos en sus dos compromisos finales (el lunes ante los turcos y el martes ante Zulia), para provocar un empate que obligaría a un juego extra a jugarse el miércoles próximo.
Tiburones nuevamente batalló hasta el final, pero faltó el batazo oportuno al momento de montar su amenaza más seria, como veremos más adelante.
Los Leones atacaron temprano fabricando sus tres primeras rayitas en un primer ining que por centímetros no fue un cero. El primer bate Josh Kroeger conectó imparable en cuenta de dos strikes sin bolas, y enseguida anotó con un batazo hacia la raya de tercera que se convirtió en doble, pero que el antesalista Oscar Salazar estuvo a punto de atrapar. Ese potencial out hubiera cambiado por completo el panorama, porque el abridor Raúl Rivero ponchó a José Castillo y dominó a Jesús Guzmán de tercera a primera para poner la entrada en dos outs. Sin embargo, José Celestino López conectó doble a la izquierda para empujar la segunda, y luego de infield hit de Jackson Melián, Wilson Ramos impulsó la tercera con una bala fría por la derecha.
La Guaira puso el juego bonito en el cuarto ining, cuando Gregor Blanco inició la entrada acreditándose un infield hit, y con el siguiente pitcheo César Suárez depositó la bola entre center y left para impulsar dos con cuadrangular. En el estadio Universitario, los fanáticos caraquistas hicieron sentir un silencio sepulcral. Pero el abridor Franklin Morales, quien hasta ese momento había retirado a los primeros 9 escualos en fila, se recompuso y sacó al tercero, cuarto y quinto de la alineación para terminar la amenaza.
Las otras tres carreras de los felinos se produjeron en el quinto. Todavía con Raúl Rivero en la lomita, quien sacó con cierta facilidad el segundo, tercero y cuarto ining, Luis Maza le comenzó la entrada con imparable de bate quebrado hacia la izquierda. José Castillo lo siguió con hit al centro, y el manager Carlos Subero trajo a relevar a Jesús Colomé, quien fue recibido por Luis Guzmán con otro “blooper” (por no decir “podrido”) por encima de la segunda, que impulsó la primera de la entrada. José Celestino López se sacrificó para avanzar los corredores, y el manager Subero ordenó boleto intencional a Jackson Melián para buscar el doble play salvador con Wilson Ramos en la caja de bateo.
Pero ramos rompió la estrategia al conectar otra bala fría hacia la derecha, que apenas empujó una carrera. Todavía con las bases llenas, Carlos Maldonado le sacó boleto a Colomé para traer la tercera de la entrada. Suficiente para Colomé, quien dio paso a Roberto Girón, quien ha podido y debido ser uno de los héroes de la noche. El dominicano llegó a la lomita con tres en bases y un solo out, y puso al peligroso Gregorio Petit en 3 bolas y un strike, para propinarle tremendo ponche que puso la entrada en dos outs. Al zurdo Josh Kroeger lo dominó con elevado a la izquierda, y en el sexto y en el séptimo retiró a los Leones por la vía 1-2-3 para dominar a los 8 bateadores que enfrentó.
Conociendo la historia de los guerreros del litoral central, cuatro carreras de diferencia no eran suficientes, y eso al parecer lo sabían perfectamente los fanáticos caraquistas, que aunque hacían buya en las tribunas, rezaban por alcanzar el out 27 que les garantizara el triunfo.
Tiburones anotó su tercera rayita en el sexto, cuando Gregor nuevamente comenzó con hit, un rolling de Cesar Suárez por la inicial lo puso en segunda, Oscar Salazar entregó el segundo out con batazo al centerfield, pero Jay Gibbons trajo la carrera con hit al centro, ante el zurdo Víctor Gárate, a quien el manager felino trajo para enfrentar al norteamericano. Gimenez entregó el tercero con batazo al centro.
Y en el octavo, los escualos montaron una amenaza que parecía el comienzo de la remontada, pero que lamentablemente no fue. Renny Osuna comenzó el ining con doble por la raya de tercera y Gregor Blanco puso dos en bases negociando boleto ante Armando Gabino, quien entró or Gárate. El manager de Leones trajo entonces a Orber Moreno, quien antes del juego recibió el premio Alejandro “Patón” Carrasquel por su actuación dentro y fuera del terreno, y Moreno se lució retirando al segundo, tercero y cuarto bate de la alineación litoralense con tres elevados: Suárez al centro, Cachi al left y Gibbons al campo corto. Los caraquistas pudieron tragarse la cerveza que tenían atragantada en el cuello, porque de corbata tenían a las amigdalas.
Y llegó el noveno con su cerrador estrella, Juan Carlos Gutiérrez, quien con su primer lanzamiento retiró a Héctor Gimenez con elevado a la derecha, y con el segundo a Wilfredo Romero con otro elevado al centro. Dos pitcheos, dos outs, los Leones a uno de la victoria, y al bate Rafael Álvarez. El zurdo de Tiburones también compró al primer lanzamiento, pero dio foul. Los dos siguientes pitcheos fueron bolas, y el cuarto fue un cuadrangular por la derecha que puso la pizarra 6 a 4, y a algunos a temblar.
Pero no alcanzamos a remontar, porque Edwin Bellorín entregó el tercero después de batallar con Gutiérrez, con elevado a la segunda base.
Fue allí cuando los más asustados de los fanáticos caraquistas, los que tenían la presión del temor contenida, protagonizaron el acto más bochornoso de la noche. El hecho, el protagonizaron el único acto bochornoso de la noche. Envalentonados por la falta de seguridad en esa zona del estadio, los que estaban sentados sobre el dogout de los escualos (no todos, es verdad, pero si un nutrido grupo de desadaptados) comenzaron a lanzar objetos a los jugadores de Tiburones de la Guaira. Eran los mismos fanáticos imbéciles que pasaron la mayoría del juego gritando y lanzando insultos y grocerías, pero que ahora, al consumarse la victoria, decidieron arrojar objetos y cerveza.
La respuesta de los jugadores no se hizo esperar ante la imposibilidad del personal de seguridad de controlar la situación a tiempo, y hubo entonces intercambio de ofensas y de objetos. Bien lamentable la actitud de dicho grupo de desadaptados, gente que va al estadio a exteriorizar sus frustraciones en vez de ir a disfrutar del espectáculo, y que es incapaz de controlar los efectos de las bebidas que consumen. Ya se encargará la vida misma de hacerles pagar sus malas conductas.
En resumen, Tiburones depende ahora de otros que tienen nombre y apellido: si los Leones derrotan este domingo a sus rivales Navegantes del Magallanes, se habrá terminado la película y el sueño para un equipo que ha debido atravesar las más duras adversidades durante toda la campaña. Si Magallanes gana y Tiburones logra sus dos victorias finales, habrá que celebrar un juego extra que todos los jugadores escualos esperan con todo su corazón. La revancha, el juego que haga justicia a tanto esfuerzo y a tanto trabajo desde el 9 de octubre que comenzó la temporada.
Estamos a nivel de milagro, pero los milagros ocurren. El domingo se sabrá. Vámonos que es tarde!

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